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Nota

Comparativa de mantecas vegetales: cuál elegir y para qué usarlas

¿Sabías que puedes usar una manteca vegetal pura directamente sobre la piel o el cabello? En este artículo encontrarás una comparativa completa de las mantecas vegetales más conocidas para ayudarte a elegir la que mejor se adapta a tu piel y tus necesidades.

Hace unas semanas me regalaron diferentes mantecas vegetales bio y sin refinar y, ahora que las tengo todas juntas, me apetece hacer una comparativa de todas ellas para enseñarte cómo utilizarlas. Además, como sé que estás perezosa/o para hacer cosmética, te voy a permitir que las uses como ingrediente único. Sí, como lo oyes: una manteca = un cosmético acabado. Más sencillo, ecológico y práctico imposible.

Manteca de cacao

Como ya sabes, es perfecta para bálsamos labiales. Cómprala sin refinar, por supuesto. En primer lugar, porque te vas a morir con el delicioso aroma a chocolate, y en segundo lugar, porque preservará todas sus vitaminas naturales (especialmente A y E). La vitamina E (tocoferol) es un potente antioxidante natural, que protege la piel del envejecimiento prematuro y ayuda a preservar la manteca (como si tuviese su propio conservante natural incorporado). La vitamina A (retinoides vegetales) favorece la regeneración celular, suaviza la piel, y mejora su elasticidad y textura.

Durante el refinado industrial, debido al calor y al uso de disolventes, estas vitaminas se oxidan o destruyen parcialmente. Así que no tenemos ninguna necesidad de comprarla refinada. Es muy dura y sólida a temperatura ambiente, y puedes usarla tal cual para aplicar sobre los labios (sin fundir ni envasar). Bastará con que te guardes un pedacito de manteca en un tarrito pequeño y la apliques directamente. También puedes usarla como protector de talones o como emoliente sobre talones agrietados (ojo, no uses el mismo pedazo que usas como cacao labial, jeje).

Manteca de karité

Junto con la manteca de cacao, es una de las más utilizadas en cosmética natural. A muchas personas les resulta desagradable su aroma ligeramente ahumado o a nuez. También se comercializa desodorizada y/o refinada. Sin embargo, como te indicaba anteriormente, vale la pena emplearla sin refinar si no tienes la piel reactiva (curiosamente, algunas personas con piel sensible toleran mejor ciertas mantecas refinadas).

Su textura es sólida y algo granulosa, pero se funde perfectamente con el calor de las manos, algo que cuesta más con la manteca de cacao. Deja una película oclusiva suave, pero no grasa si se aplica poca cantidad, y resulta ideal como bálsamo en labios, talones o codos. Incluso puede usarse en el contorno de ojos.

Es adecuada para la piel del bebé en caso de rojeces o sequedad. Si padeces algún eccema, también puedes aplicarla directamente, ya que es rica en fitoesteroles y calma la piel. Además, contiene ácido oleico (~45%), que nutre y suaviza intensamente, y ácido esteárico (~40%), que actúa como barrera protectora.

Manteca de cupuaçú

La manteca de cupuaçú se extrae de las semillas del fruto del Theobroma grandiflorum, un pariente cercano del cacao que crece en la exuberante Amazonía. Es una manteca vegetal no tan conocida como el karité o el cacao, pero con propiedades sorprendentes para nuestra cosmética casera.

Tiene una altísima capacidad de retención de agua (¡hasta un 240 % más que la lanolina!). Esto la convierte en un hidratante excelente, ideal para fórmulas que buscan atraer y mantener la humedad en la piel sin dejar sensación grasa.

Presenta una textura semisólida a temperatura ambiente y resulta más extensible que la manteca de karité. Lo más destacable es que forma una película ligera sobre la piel, nada grasa, que atrae y mantiene la humedad. También puede calmar irritaciones, puesto que contiene fitoesteroles. La sensación en la piel es aterciopelada.

Si buscas una alternativa vegana a la lanolina, la manteca de cupuaçú es la solución para las pieles deshidratadas. Puedes aplicarla directamente sobre la piel seca, incluso en el rostro o como contorno de ojos. No deja brillos. Y si necesitas un bálsamo exprés para tus manos, te resultará ideal.

Manteca de mango

Se obtiene del núcleo de la semilla del fruto del mango (Mangifera indica). A diferencia de su prima exótica —el fruto jugoso que consumimos—, esta manteca no es pegajosa ni afrutada, sino suave, cremosa y ligera.

Es muy completa en cuanto a su composición: ácido esteárico (~40 %), ácido oleico (~40 %), ácido linoleico (~4–6 %), fitoesteroles y vitaminas A, C y E. Es más o menos igual de sólida que la manteca de karité y algo granulosa.

Se absorbe muy rápido y deja brillo en la piel, pero no sensación grasa, sino una extrema suavidad. Aunque cuesta algo más de extender, puede aplicarse directamente en el contorno de ojos y también en los labios.

Manteca de aguacate

No es tan sólida como las anteriores (es la más blanda de todas), pero resulta más viscosa y deja cierta sensación pegajosa en la piel. Sabrás que está poco procesada porque presenta un color amarillo verdoso. Su textura es sedosa —nada granulada como pueden ser sus compañeras anteriores— y transmite la sensación de producto acabado, como un verdadero ungüento profesional.

En cuanto a su composición, de todas las mantecas que hemos visto es la más rica en ácido oleico (~60–70 %), un ácido graso monoinsaturado que aporta una nutrición profunda y duradera, refuerza la barrera lipídica de la piel y mejora la elasticidad y la regeneración. Esto implica que no es tan ligera como las demás y puede aplicarse en casos de sequedad extrema, sobre pieles que necesiten una acción profunda y reparadora.

La gran joya de la composición de la manteca de aguacate es el ácido palmitoleico (omega‑7), algo muy poco común en mantecas vegetales. Este ácido graso está presente de forma natural en la piel joven y disminuye con la edad, por lo que aplicarlo ayuda a recuperar elasticidad y nutrición. Es especialmente útil para piel madura o seca que ha perdido “vida”. Para utilizarlo directamente, te recomiendo aplicarlo en microdosis sobre las puntas abiertas del cabello o para hidratar y fortalecer las uñas.

También puedes aprovechar su textura sedosa para emplearla como base de perfumes en crema o de un preparado casero tipo Vicks VapoRub, ya que es suave y ofrece el aspecto de un aceite gelificado o ungüento perfecto, sin necesidad de fundirlo ni mezclarlo con otros aceites vegetales.

Ya has visto que no hay excusas para usar ingredientes naturales para cuidar de tu piel, de tu cabello (¡y hasta de tus uñas!), porque puedes utilizar SOLO UN INGREDIENTE: las maravillosas mantecas. Intenta comprarlas de calidad, ecológicas y sin refinar, y tendrás un cosmético de 10 en tu despensa por muy poco dinero.