Esmalte de uñas casero

Tenía que probarlo, aunque sabía que no me iba a convencer, Llevaba días dándole vueltas a la cabeza sobre los esmaltes, porque mi hija de 7 años solo quiere que llegue el verano para que le deje pintarse las uñas de los pies. ¡A quién habrá salido tan presumida! Los que tenemos en casa son del año de la pera. Algunos los compré en Mercadona, sin hacer caso a la composición. Pero no hace falta investigar demasiado para darse cuenta de que los esmaltes de uñas comerciales están cargaditos de productos químicos para dar ese acabado impecable. Eso sí, tiene sus peros. En primer lugar, los vapores. Ya me resulta sospechoso que un producto huela tan fuerte, ¡y no hablemos ya del quitaesmalte!

Otro punto a tener en cuenta es cómo afecta a la salud de las uñas a corto plazo. En mi caso, solo pinto las uñas de los pies en verano, porque me hace gracia que se vean cuando llevo sandalias. Sin embargo, cuando llega el momento de retirar los restos de esmalte, me quedan las uñas sin brillo y amarillentas. Por eso, imagino, muchas personas que suelen abusar de los esmaltes entran el el círculo vicioso de tener que poner más pintauñas para tapar el desastre que hay debajo. Los químicos que contienen son tan abrasivos que arrasan con el esmalte natural de las uñas y forman una capa impermeable que no permite que se nutran.

Por suerte, muchas marcas de cosmética han comenzado a eliminar algunos de los ingredientes más controvertidos y han lanzado como reclamo sus esmaltes 10-FREE. Yo no tenía ni idea de lo que significaba hasta que me puse a investigar. El número 10 hace referencia a los ingredientes supuestamente perjudiciales que suelen contener los pintauñas:

  • Acetona (acetone)
  • Alcanfor sintético (camphor)
  • Etil tosilamida
  • Formaldehído
  • Fosfato de trifenilo (Tripenyl phosphate)
  • Ftalato de dibutilo (DBP)
  • Parabenos (-paraben)
  • Plomo
  • Resina de formaldehído (formaldehyde)
  • Tolueno

Como veis, algunos de estos ingredientes están bajo estudio por considerarse disruptores endocrinos o cancerígenos. Otros, podrían afectar al sistema inmune y respiratorio, como el el formaldehído, el tolueno y el ftalato de dibutilo. El número 10-FREE, se refiere a que la fórmula ha eliminado por completo a estos 10 ingredientes; 9-FREE a 9, 7-FREE a 7 y así sucesivamente.

En esta búsqueda me decidí por hacer mi propio esmalte y aquí me encontré con dos opciones:

  • quedarme integralmente en la cosmética casera, y experimentar con tintes naturales como henna y aceites y conseguir un resultado muy alejado del que estamos acostumbradas;
  • utilizar una base de esmalte 10-FREE y añadirle micas y colorantes naturales al gusto.

Escogí la segunda y me compré una base en Aroma-Zone. La ficha técnica indica que es 85% de origen natural, lo cual nos deja una brecha del 15% bajo sospecha. Poca cosa queda por hacer que añadirle pigmentos naturales (en nuestro caso, óxido de hierro) y brilli brilli en forma de micas a mansalva, como hizo mi hijo. Fue más que nada una actividad muy entretenida en el confinamiento, en la que acabó hasta el padre con las unas pintadas. Tengo que decir que el pintauñas quedó de fábula, aunque es cierto que no dura tanto como los convencionales, precisamente por la ausencia de las resinas y otros productos que hacen que tenga más durabilidad.

Dudo que vuelva a repetir la receta. Me gusta la cosmética decorativa, pero creo que no vale la pena encargar una base, que en este caso llegó de Francia, con su consecuente huella de carbono, para verme las uñas de colores. Si lo que buscáis es un esmalte de mejor calidad, y menos tóxico (aunque no por ello completamente inocuo) comprad alguno de alguna marca local respetuosa.

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