esterilla pranamat

¿Estás pensando en comprarte un set de masaje Pranamat? Aquí va mi opinión

Lo habrás visto en infinidad de anuncios, tanto en las redes sociales como en tus bicheadas por Google. Influencers, actrices, cantantes, yoguis, madres de familia… todas coinciden en que Pranamat es todo un referente en cuanto a herramientas de automasaje. Muchas personas muestran curiosidad cuando escuchan hablar de los excelentes resultados en pocas semanas: “duermo mejor”, “mi dolor de espalda ha desaparecido”, “me siento más relajada“, “mis migrañas se han esfumado”… Sin embargo, ¿qué hay de cierto detrás de todas estas opiniones? ¿Funciona igual para todo el mundo? Ahora que hace aproximadamente dos meses que me hice con mi set de automasaje, puedo hablarte por fin de mi experiencia. Pero antes permíteme que te explique a grandes rasgos en qué consiste este producto.

¿Cómo funciona la esterilla de automasaje?

Una vez más debemos dar las gracias a la medicina tradicional china por su aportación, pues la esterilla actúa como una herramienta de acupresión, que no es más que una técnica de reflexoterapia que se centra en trabajar sobre determinados puntos que están dispuestos en diferentes meridianos de nuestro cuerpo. Por si no lo sabes, uno de los principios de la medicina tradicional china es que la energía vital —la cual debe fluir libremente a través de nuestro cuerpo recorriendo los 14 meridianos— no debe obstruirse en su paso. Se cree que, en el momento en que la energía se estanca en algún punto, es cuando el organismo enferma. La reflexología, y en este caso la acupresión, están destinadas a liberar todos los puntos atrofiados para que la energía fluya libremente.

Principales zonas de activación de los puntos de acupresión

Aunque los puntos de acupresión están diseminados por todo nuestro cuerpo, son mucho más abundantes en las palmas de las manos, en la espalda, en los pies y hasta en las orejas. Como te comentaba, nos interesa liberar las áreas de paso de la energía, y para ello pueden aplicarse diferentes técnicas, como la acupuntura o la acupresión. El aumento de la circulación sanguínea en las zonas de acupresión podría provocar un aumento de las endorfinas, lo cual provocaría, a su vez, un mayor bienestar y una reducción de la percepción del dolor.

Para qué podemos usar el set de automasaje

Uno de los aspectos super positivos de Pranamat es su versatilidad. Se trata del típico producto que parece que va bien para todo. Hay personas que lo usan para aliviar las cefaleas y las migrañas, otras para los dolores musculares y otras para facilitar el sueño. Esto puede generar cierta desconfianza, sin embargo, en la propia web de Pranamat hay un apartado en el que se habla de los ensayos clínicamente probados, lo cual aporta al producto una garantía de calidad y mucha más credibilidad.

En estos estudios realizados en 2014 entre pacientes con diferentes afecciones se demostró que el set de automasaje de Pranamat conseguía aumentar la microcirculación del área (lo cual no es de extrañar cuando ves lo enrojecida que queda la zona después de una sesión sobre la esterilla); también que aceleraba los procesos metabólicos sobre la zona, además de reducir la inflación en músculos y en articulaciones.

Lo más sorprendente es que se ha conseguido evidenciar que Pranamat aumenta las betaendorfinas, las cuales funcionan como analgésicos naturales de nuestro cuerpo. Los ensayos también mostraron que los pacientes conseguían mejorar su metabolismo, así como la oxigenación de los tejidos y, en definitiva, equilibraban su estado de salud tanto física como emocionalmente.

Mis experiencia personal

Debo decir que mi primera motivación para para usar esta esterilla fue mi trastorno del sueño. Por otro lado, hacía tiempo que intentaba lidiar con una fuerte ansiedad (debida sobre todo a mi inquietud ante una situación laboral desconocida y de incertidumbre) que también se veía agravada por la falta de horas de sueño, lo cual acababa siendo una pescadilla que se mordía la cola.

Las primeras semanas usando la esterilla

Nada más llegarme el paquete, mi sensación fue positiva. El producto se veía de gran calidad y perfectos acabados. Algo práctico que tiene es que puedes elegir tanto el color de la tela como el color de las flores de loto. Esto, aunque parezca una tontería, es una buena idea si quieres dejar siempre a mano tu esterilla sobre un sofá o una butaca y que no desentone con la decoración de la estancia. No sé cómo son las otras esterillas de acupresión que hay en el mercado a precios inferiores pero, francamente, no hay nada que decir sobre ésta. Creo sin duda que, a no ser que a mi hija pequeña le dé por hacer manualidades y recortarla a trocitos, esta esterilla puede durar toda la vida. Además, se puede desenfundar y lavar.

Mis primeras experiencias usando Pranamat fueron un poco raras, no te voy a engañar. Al principio, sentía realmente que estaba reposando sobre un colchón de fakir. Solo me faltaba la cobra. Las flores de loto me parecían alfileres. Una vez conseguía a duras penas estirarme, no era capaz de moverme ni un centímetro allí encima, Ello suponía dolor, de modo que me quedaba bien quieta los diez minutos de rigor que se aconsejan los primeros días. Cogía un libro e intentaba relajarme. Los primeros minutos me concentraba en mi incomodidad, pero pronto desaparecía ese pensamiento y conseguía centrar mi atención en la lectura. Cabe añadir que esas primeras veces utilizaba Pranamat sobre el colchón de mi cama —no sobre el suelo, que es más incómodo, aunque más efectivo— y con una camiseta fina. La primera semana creo que conseguí realizar cuatro sesiones.

Por suerte, a partir de ahí la experiencia con la esterilla ya no se me hizo tan rara. Aumenté el tiempo de exposición cinco minutos más al día. Y entonces llegó la primera noche algo más tranquila. No sé si fue casualidad o no, pero no me costó conciliar el sueño y, aunque me desvelé a eso de las 3 de la madrugada, no percibía la ansiedad de las semanas anteriores. Fuese por la razón que fuese, me animé a seguir utilizando la esterilla. Si trabajaba desde casa, me ponía algún día el cojín sobre los pies (antaño había ido a sesiones de reflexología podal, y me habían ido muy bien). Otros días había usado Pranamat sobre mi butaca de trabajo, durante más de veinte minutos.

Hasta que la ansiedad volvió a llamar a mi puerta…

Tras cuatro semanas de estar usando Pranamat podría decirse que estaba durmiendo mejor. No se trataba únicamente de conciliar el sueño sin problemas, sino que la calidad de mi sueño había mejorado. Me sentía. en general, más descansada y por ello, consecuentemente, mis niveles de ansiedad habían disminuido. Sin embargo, los buenos tiempos no suelen ser eternos y una tarde de octubre volví a sentir un ataque de pánico, lo que vulgarmente se denomina “ataque de ansiedad”. No sé si te ha ocurrido alguna vez, pero es bastante desagradable. Hay personas —y yo misma lo he experimentado en alguna ocasión— que tienen la sensación de ahogo y suelen hiperventilar. Muchas veces este efecto provoca sensación de muerte y créeme que realmente da mucho, pero que mucho miedo. De ahí supongo lo del nombre “ataque de pánico”. En este caso, sentía una fuerte opresión en la zona del esternón. La había percibido más suave por la mañana, pero había ido acrecentándose a medida que el día avanzaba.

Sabía que esa sensación podría acabar en hiperventilación, incluso en náuseas, porque es así como ha comenzado otras veces. Y entonces pensé en mi set de acupresión. Me encerré en mi habitación y esta vez me estiré en el suelo, y sin camiseta. La sensación no era nada agradable en un principio. Sentía todas y cada una de las flores de loto clavándose sobre mi espalda. Cerré los ojos. Me concentré en mi respiración. No intentaba controlarla, solo dejaba que fluyese, profunda y a su ritmo. Me centré en escucharla. En escucharme. Ahí estaba, yo y mi respiración sobre la esterilla. No puse el temporizador. Lo había ido utilizando en las anteriores sesiones, de 15 hasta 25 minutos. Pero no esta vez.

Creo que conseguí dormirme. No lo tengo demasiado claro. Pero sé que entré en un estado de relajación al cabo de muchos minutos de estar ahí. Cuando me dio por mirar el reloj habían pasado como 40 minutos y mi ansiedad se había evaporado. Desde entonces, supe que mi esterilla, así como otras herramientas que he ido adquiriendo por el camino como el yoga, la meditación o una buena tila, se había convertido en un aliado más para combatir mi ansiedad y mejorar mi calidad de vida.

2 Comments
  • Valeria
    Posted at 10:59h, 25 noviembre Responder

    es cierto que a veces demasiada publi te hace dudar aun mas. Pero en mi caso me lo aconsejo mi fisio y no puedo estar mas contenta la verdad. Para tension lumbar que todos que trabajamos sentados tenemos- es una mano de santo!

    • esther
      Posted at 15:17h, 30 noviembre Responder

      Gracias por tu comentario, Valeria. Me alegra mucho que te esté sirviendo ;).

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