Mi experiencia (fallida) con el agua de Hungría

Últimamente estoy que me salgo con la aromaterapia. Voy experimentando perfumes y sinergias que me hacen flipar, y mi colección de aceites esenciales es cada vez más grande a medida que mi cuenta corriente se hace más pequeña. Por eso, decidí investigar sobre nuevas formas de hacer perfumes naturales menos costosas, utilizando plantas secas.

Había oído hablar del agua de la reina de Hungría y quise hacer mis pruebas. Por si no la conocéis, el agua de Hungría tiene su origen en el siglo XV, en el que recibió muy buena acogida por su supuesta capacidad de rejuvenecer a la vez que podía sanar ciertas dolencias como la gota. Fue Isabel Lokjetek, reina consorte de Hungría en aquella época, la que comenzó a probar los efectos de esta loción a sus ya setenta años.

Hay muchas recetas distintas para preparar el agua de Hungría, pero el ingrediente principal es el alcohol de romero, de ahí que tenga este efecto tonificante y aromático tan agradable. Yo opté por utilizar una mezcla de plantas secas e hidrotalos y compuse mi fórmula. En un tarro esterilizado de 1 litro de capacidad rellené: ¼ parte de pétalos de rosa; ¼ parte de azahar; ¼ parte de romero; ¼ parte de lavanda. Luego hice una mezcla de 50% alcohol a 96º, 25% hidrolato de azahar y 25% de hidrolato de rosa con la rellené el tarro hasta arriba, dos dedos por encima de las plantas secas.

Como agente de fijación del aroma, por tener nota baja, utilicé 5 gramos de aceite esencial de cedro (también presente en la receta original).

Se trata de mover cada día el tarro, que dejaremos a la sombra durante mínimo dos semanas y luego colaremos con una gasa o malla.

El aroma es potente y especial, pero no resulta nada desagradable. Es un olor puro, campestre y herbal que me transporta a la primavera. Lo estuve probando sobre mi ropa oscura hasta que ¡horror! Me di cuenta de que manchaba bastante cuando lo probé sobre la camiseta interior de mi hija. Además, las manchas cuestan un poco de eliminar.

Me negaba a deshacerme de todo aquel preparado. Al igual que me ocurre con la comida, me cuesta mucho desechar cosméticos fallidos. De modo que lo estoy utilizando como limpiador desinfectante. Lo he vertido en un pulverizador con el que limpio los muebles y las puertas. También lo uso en el agua de fregar y huele toda la casa a bosque :).

Por el momento, seguiré probando a formular perfumes naturales, aunque esta vez con menos cantidad de planta y más presencia de aceites esenciales.

Os iré informando. Salud y potingues,

Esther

Fuentes:

Agua de la Reina de Hungría – Wikipedia, la enciclopedia libre

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