¿Qué sabes del alcohol etílico para cosmética? Episodio 19 del podcast

Tengo nuevo episodio en el podcast después de muchos meses de abandono. En este caso, te presento una capsulita formativa dedicada al alcohol. No, no me refiero solo al del botellín o botellón, del cual también te hablaré, sino al alcohol que nos acompaña a la hora de potinguear: el etanol.

Para empezar, no todos los alcoholes son del mismo tipo. Es decir, no todo el alcohol que vemos embotellado es etanol. De hecho, existen tres tipos bien diferenciados y cada uno de ellos se emplea en contextos diferentes.

  • En primer lugar, tenemos a nuestro querido amiguito el alcohol etílico, también conocido como etanol. Se trata del único alcohol apto para su consumo. Pero no te precipites, el de farmacia no se puede beber ¿eh? Ahora después te lo explico. Este tipo de alcohol surge a partir de una fermentación de frutas o cereales.
  • En segundo lugar, el alcohol isopropílico o isopropanol. Lo habrás visto mucho en productos de limpieza desinfectantes desde el inicio de la pandemia. Huele más que mal, lo cual nos lleva a suponer que no hay boca que se atreva a tragarse algo semejante. Eso quiero pensar yo, porque es muy tóxico. Se produce a partir de la combinación de agua con propileno que es un gas que se obtiene del petróleo. Según me ha chivado la Wikipedia, el propileno es uno de los compuestos que más produce la industria química a nivel mundial. ​Te preguntarás cual es el primero, ¿verdad? Te diré que la lista la encabeza el ácido sulfúrico.
  • En tercer lugar está el alcohol metílico, o metanol: es el alcohol de madera, que se usa principalmente como disolvente. Antiguamente se obtenía a través de un proceso de destilación de las astillas de la madera. Ahora, el método de producción ha cambiado y no se realiza a partir de la madera, sino mediante complejos procesos que no tengo ni idea de cómo explicarte, la verdad. Como tiene un punto de congelación muy bestia, de -97,6 grados, se usa mucho en motores, para evitar la congelación de combustibles. Un subproducto obtenido en la degradación del metanol es el formaldehído. Es altamente tóxico para el consumo humano. De hecho, precisamente, la industria química muchas veces añade metanol al etanol puro que podría ser apto para el consumo, precisamente para que no nos lo bebamos.

Ahora que ya sabes sobre los tipos de alcohol, vamos a centrarnos en el que más nos interesa en cosmética natural: el etanol o alcohol etílico. Como te explicaba, se trata de un producto natural que se obtiene a través de la fermentación de frutas y cereales. Para realizarlo necesitamos que exista agua, el poder de una levadura, un azúcar que será la comida para esa levadura, y un ingrediente base, ya sean cereales o frutas (también otros ingredientes como la miel, con la que se realiza hidromiel). Una vez estos 4 elementos se juntan y maceran se produce la fermentación con la que se obtiene alcohol etílico, que es apto para el consumo humano y tiene un alto poder antiséptico. Este tipo de alcohol está sujeto a gravámenes especiales. Es por ello que el alcohol que venden en la farmacia bajo el nombre de etanol 96º a un precio bastante asequible es un alcohol al que se le ha añadido un desnaturalizante para que no te lo puedas beber o prepararte tus destilados caseros y así no te escaquees de pagar impuestos.

¿Entonces, qué es el alcohol desnaturalizado? Como su propio nombre indica, es un alcohol que ha dejado de ser un producto natural, y al cual se le han alterado las características organolépticas, sobre todo su sabor, para evitar que sea ingerido. En otras palabras, la desnaturalización supone tomar un producto puro y apto para el consumo y hacerlo tóxico. Se le conoce como alcohol DENAT y es utilizado en el ámbito sanitario y en cosmética.

Así como el alcohol puro no desnaturalizado es transparente, el desnaturalizado o alcohol denat puede presentar algún color dependiendo del país, precisamente para diferenciarlo del que sí se puede beber. Sin embargo, al menos en mi país no hay diferencia en cuanto al color.

Otro detalle importante a tener en cuenta si utilizas el alcohol desnaturalizado en tus productos cosméticos es echar un ojo al agente desnaturalizante que se ha empleado. Aunque no he encontrado mucha información ni estudios al respecto, yo prefiero evitar aquellos que contienen metanol como desnaturalizante. Ya te he comentado que se trata de un producto altamente tóxico y, sinceramente, no me hace mucha gracia que forme parte de mis potingues o perfumes. Por lo general, suelo comprar el que contiene benzoato de denatonio (o Bitrex) que es el compuesto químico más amargo que se conoce, al menos así aparece en el libro Guiness de los récords. Una cosa buena es que, según indica la página del propio fabricante, es completamente inocuo, no sé por qué no me extraña. Se usa mucho para evitar intoxicaciones accidentales con medicamentos. Seguramente te sonará el saborcete asqueroso que tiene si has utilizado el clásico producto para evitar morderte las uñas.

En definitiva, si lo que te apetece es librarte de todo este rollo de la desnaturalización y apostar sobre seguro, puedes hacerte con tu alcohol de consumo alimentario, no desnaturalizado. Eso sí, prepara tu bolsillo, porque no es nada económico. En perfumería suele utilizarse el alcohol tridestilado que, como su nombre indica, ha sido sometido a un proceso de triple destilación que ha eliminado su aroma. Es apto para el consumo y, sí, cuesta un pastizal. Además de para realizar perfumes, también se utiliza para hacer tinturas de uso medicinal.

Algunas alternativas más económicas: yo suelo utilizar mucho vodka para realizar extractos alcohólicos y perfumes. Una tintura con fines medicinales también sería perfectamente factible realizarla con vodka.

Si tienes alcohol denat con bitrex, también puedes desodorizarlo para su uso en perfumería. Yo lo hago con una barra de carbón activado que dejo sumergida en el alcohol durante 15 días. Luego filtro con una gasa para eliminar impurezas y voilà.

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