El más natural de los champús: arcilla ghassoul

Mi amiga Jamila estuvo en Marruecos hace poco. Siempre que va, me trae algunas chuches marroquíes: aceites esenciales; kohl; aceite de argán; pintalabios a base de productos naturales… Esta vez me trajo algo que hacía tiempo que tenía ganas de probar: arcilla ghassoul (o rasshoul, como se pronuncia allí). Su significado viene a ser algo así como “piedra que lava” y lleva usándose más de miles de años, así que se ha ganado bien la etiqueta de “dermatológicamente testado”.

En Marruecos la emplean en un montón de tratamientos de belleza, pero su uso principal es como champú. Y yo me preguntaba cómo era posible lavarse el cabello con barro y que quedase, no solo limpio, sino además acondicionado y con brillo. Además, había leído que es muy adecuada para eliminar la caspa y es apta para todo tipo de cabellos, finos o gruesos, grasos o secos.

También se utiliza como ingrediente de mascarillas faciales o capilares. Debido a su textura arenosa y grano fino, es ideal para hacer peelings. Al no contener ningún tipo de metales pesados ni tensioactivos (es que es solo arcilla, nada más) es perfecta para personas que presentan alguna alergia a productos químicos. Incluso es apta parabebés. ¡Imaginaos si es inocua!

Esta arcilla de color beige suele comercializarse en polvo o escamas. A mí, me la han traído en escamas y me ha gustado que fuera así: prefiero las cosas cuanto más auténticas mejor, pero eso es una manía mía 😉. Es rica en sílice, óxido de magnesio, hierro, calcio, potasio, sodio, oligoelementos y pro-vitaminas.

Me emocioné tanto cuando leí todas las maravillas del ghassoul, que me puse manos a la obra a lavarme el pelo. Como sabéis que soy fan de los productos multiusos, me encantó utilizar el mismo preparado para embadurnarme cara, cuerpo y cabello. No os cuento lo que parecía en la ducha, pero me sentía en un hamman marroquí.

Para la preparación, realicé previamente una infusión de hibisco y ortiga, la colé y puse la misma cantidad de arcilla que de infusión. Mis medidas fueron, aproximadamente, una tacita de café de cada cosa. Añadí unas gotas, 3 o 4, de aceite de argán y mezclé bien hasta obtener una textura pastosa y manejable. Hay mucha gente que prefiere no utilizar instrumentos de metal para procesar arcillas, pero yo tengo mis dudas respecto a eso. Vosotras podéis hacer como vuestra intuición os dicte 😉

Como os he contado, me embadurné de ghassoul por todas partes y dejé actuar unos minutos mientras bailaba en la ducha cual monstruo de lodo. Primero aclaré el cuerpo y luego el pelo. Y entonces apareció la magia… Tenía el cabello tan acondicionado que no hizo falta apenas desenredarlo. Me bastó con usar mis dedos a modo de peine. Me salté el acondicionador y únicamente definí el peinado con mi gel de rizos natural.

IN-CRE-Í-BLE

El cabello quedó brillante, con volumen, hidratado y súper limpio. ¡Me declaro fan incondicional de la arcilla ghassoul!

Como ya sabéis, sigo el método curly girl, en el que no utilizo ni sulfatos ni siliconas. Este champú natural, es más que ideal para esta práctica. Si lo que se pretende es ir eliminando progresivamente el uso de champús con sulfatos, la arcilla ayudará a arrastrar los restos de productos acumulados en el cabello y lo mantendrá limpio por más tiempo. El pelo se irá equilibrando poco a poco y no necesitaréis más sulfatos en vuestra vida.

Espero haberos convencido y que me expliquéis vuestra experiencia con esta maravilla del Atlas. ¡Larga vida a la cosmética natural!

¡Salud y potingues!

Esther

Fuentes: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12832466

5 Comentarios
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    Publicado a las 15:15h, 10 mayo Responder

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