Episodio #1: de cómo me inicié en la cosmética natural

En este episodio número 1 de Cosmética de Trincheras me estreno hablándoos de mí. Os explico cómo despertó mi inquietud potinguera y cómo surgió Kale’ndulas, el proyecto que comparto con Mari Carmen Eslava.

No sé qué te habrá traído hasta esta grabación, pero intuyo que sea cual sea el canal, eres de las que tienen el gusanillo alquimista. En esta comunidad potinguera tenemos cabida las de cualquier oficio y profesión, y que no te digan lo contrario. Sin ir más lejos, yo estudié Sociología y mi principal fuente de ingresos viene de mi trabajo en el departamento de finanzas de una gran multinacional.

Mi aterrizaje en el mundo de la cosmética natural surgió a partir de un post que vi en Instagram, hace más de un año en el que una cocinera a la que sigo desde hace tiempo enseñaba cómo preparaba sus propias cremas. Por aquellos entonces, yo ya escribía en mi propio blog sobre alimentación vegetariana y feminismo; si os interesa el tema, podéis echarle un ojo aquí. La escritura es otra de mis grandes pasiones, pero de esto ya os hablaré más adelante. Por cierto, en octubre de 2019, publiqué mi primera novela: Tratado de la involución.

Bien, el ungüento en cuestión que se mostraba en aquella publicación -porque aquello no era una crema sino un ungüento a base de aceites y mantecas- me enamoró. De hecho, me puse a hacer muchos tarros y me volví loca repartiéndolos entre las personas de mi círculo. Y claro, obviamente, pronto me quedé con ganas de más.

Desde que aposté por un cambio de alimentación, en mi caso, vegetariana, había pasado mucho tiempo estudiando cuáles eran los alimentos que mejor sentaban a mi organismo. Me dejaba -y aún lo hago- el sueldo para invertir en productos ecológicos, sin pesticidas y, por otro lado, no me importaba embadurnarme el cuerpo con cualquier cosa sin prestar la mínima atención a su composición. Tampoco os penséis que soy una talibana de la alimentación. Sin ir más lejos, me pirro por una cerveza y unas buenas patatas bravas. ¡Faltaría más! Además, os diré una cosa: ser verde y consecuente con nuestras ideas es muy difícil viviendo donde vivimos, ganando lo que ganamos y teniendo el tiempo que tenemos. Así que, bastante hacemos con dedicar unos minutos más a leer etiquetas de los productos que consumimos y en querer ser potingueras de trincheras. Y si, en un momento dado, me tengo que poner una crema con parabenos porque no puedo hacer de otra manera, pues lo haré, y no pasará absolutamente nada.

Volviendo al tema de mis inicios, tras ese famoso ungüento, me puse a investigar. Quería saber más y más sobre la cosmética casera. Como casi todo ser humano que se inicia en algo, comencé empapándome con vídeos de Youtube. Encontré muchas cosas que me estimularon para querer seguir aprendiendo sobre el tema, pero pronto acabé un poco cansada de mirar vídeos de personas que simplemente enseñaban a mezclar ingredientes para hacer una receta. Es un método de aprendizaje más pragmático, pero a mí me gusta saber porqué mezclo lo que mezclo y conocer mejor los ingredientes, que para eso invierto mi tiempo en preparar los cosméticos.

Descubrí el Instituto Europeo en Dermocosmética, y allí me formé como Técnica Superior en Dermocosmética. Os voy a decir una cosa: ¡qué dinero más bien invertido! ¿Habéis tenido alguna vez la sensación de empoderaros después de realizar algún curso? Ya sea de cerámica, de defensa personal, de autoconocimiento, ¡qué mas da! Pues a mí me ocurrió con esta formación. Tenía claro que, si a mí me hacía tan feliz preparar mis cosméticos, si encontraba tan gratificante hacerme mis propias cremas y champús, también les ocurriría a muchas más personas. Y de ahí surgió Kale’ndulas.

Por cierto, ¿quién me iba a decir a mí que me iba a poner a grabar podcast? Pero la vida es así, creo que hasta eso se lo debo a la cosmética natural. Bueno, a eso y a que con mis 43 años soy un culo inquieto. Es cierto que me hubiese gustado grabarlo en otras circunstancias. Estamos en la tercera semana de confinamiento, y siento que todo a mi alrededor es una película de ciencia ficción. Como seguro que la mayoría de vosotras, estoy aprovechando estos días para descubrir cosas nuevas, así que espero que mi podcast te llegue en buen momento, como si fuese un regalito del universo y que despierte en ti las ganas de aprender más sobre cosmética natural

A través del podcast, pienso en una oyenta imaginaria como tú, que me va a escuchar cuando esté en el trabajo -yo, por ejemplo, escucho podcast en la oficina-, o en el gimnasio, haciendo running o limpiando los cristales de las ventanas. Me parece una vía más cercana que el medio escrito. Y, por cierto, si te apetece que nos veamos las caras, te puedes apuntar a algún taller presencial de los que solemos dar en la provincia de Barcelona. Te aviso que solemos pasarlo súper bien.

Hasta entonces, ¡salud y potingues!

Esther

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