Episodio #3: los haters de la cosmética casera

Las haters de las potingueras suelen proceder del ámbito científico y que se han convertido en grandes detractoras de la cosmética casera. Se trata, por lo general, de farmacéuticas, dermatólogas, químicas que no ven con buenos ojos el hecho de que muchas hayamos optado por preparar nuestros cosméticos en casa. La cosmética casera es una herramienta de autodeterminación para las personas que no pueden permitirse una cosmética natural mucho más costosa en el mercado, pero que reivindican su derecho a utilizar productos más respetuosos.

El háztelo tú misma en la cosmética

En el episodio 1 de Cosmética de trincheras os hablé de mis inicios en la cosmética casera. La razón principal es mi deseo de aprender cosas nuevas. Creo que el hazlo tú misma o diy está en boga sobre todo porque lleva implícita el ansia de conocimiento que llevamos dentro. Al fin y al cabo, en nuestra sociedad de consumo estamos adiestradas para comprar sin más, y no preguntarnos demasiado por el proceso de producción y las materias primas. Por ello, poco a poco vamos dejando a un lado nuestra esencia más artesana, la conexión con el origen, en el sentido más amplio del término. Se nos ha dicho que detrás de todo producto que hay en el mercado existe un trabajo profesional que garantiza su inocuidad, y que respeta una normativa que aboga por nuestra seguridad. Pero con el tiempo hemos ido descubriendo que, si bien ello es cierto en la mayoría de casos, los intereses económicos muchas veces han pasado por alto algunos problemas. La comunidad científica, subyugada a estos criterios economicistas, no puede obviar que se haya generado cierto clima de desconfianza en lo que respecta a la cosmética convencional. Yo no procedo del ámbito científico, pero exijo que se me permita el beneficio de la duda.

Creo que la mayoría de personas que apostamos por la cosmética natural y ecológica lo hacemos movidas por el principio de prudencia. Eso no nos hace quimiofóbicas. La química está en nuestras vidas, y yo misma la utilizo en mi cosmética casera. Nos hace responsables con nosotras mismas y, por qué no decirlo, con nuestro entorno.

Críticas a la cosmética casera

Una de las críticas que más he escuchado respecto a la cosmética casera es el hecho de no utilizar salas blancas y las escasas medidas higiénicas que puedan tener los productos. Os diré una cosa: además de otros productos, he preparado muchísimas cremas y solo una se me ha estropeado en todo este tiempo. Cuando compro un alimento, antes de comerlo lo reviso y atiendo a las características organolépticas del mismo. Lo mismo ocurre con los cosméticos. Puede que usar limón para quitarme las manchas me irrite en algún momento la piel. Sin embargo, me gusta hacer uso de mi sentido común y retirarme a tiempo si es el caso. Pero también he de decir que me he sometido a tratamientos de dermofarmacia para mi acné que no podían ser más agresivos.

Comunidad científica: os quiero y os necesito, pero por favor, dejad de lado vuestra actitud paternalista y respetad mi libertad que hacer lo que me plazca en mi casa.

La cosmética casera permite disfrutar de una crema hidratante, un champú sólido sin sulfatos o un ungüento para bebés a un precio razonable. A través de generaciones y generaciones se han utilizado productos naturales para el cuidado de la piel y el cabello, muchas veces preparados en los hogares y no veo porqué ahora necesitamos ser diferentes y olvidar ese conocimiento tan valioso para dejarlo en manos de la industria.

Salud y potingues,

Esther

1 Comentario
  • Pingback:Episodio #4: la higiene en la cosmética casera - Kalendulas
    Escrito a las 07:13h, 25 abril Responder

    […] Sin embargo, esto hay que hacerlo. No os obsesionéis. Ya os he dicho que a mí, hasta la fecha, no se me han contaminado los cosméticos, al menos a salto de vista, y no me han perjudicado en absoluto, pero hay que cumplir con un […]

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