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Cuidado de la piel del bebé. Episodio 28 del podcast

Esta semana tocaba podcast y el monográfico que he estado estudiando sobre cosmética infantil me ha venido como anillo al dedo: el cuidado de la piel del bebé. Una de las razones por las que muchas personas se inician en el mundo de la cosmética natural casera es porque quieren preparar cosméticos para sus hijos. Sin ir más lejos, hace un tiempo creé un taller de cosmética infantil y un ebook que tengo a la venta, «cosmética infantil casera«, para enseñar a preparar todos los cosméticos que requieren los niños menores de 3 años.


Escucha el episodio del podcast aquí.


En el mundo de la cosmética natural casera he observado que se pasan por alto muchos factores a tener en cuenta por el mero hecho de que pensamos que, como el producto está elaborado con productos naturales o de origen natural, puede ponérselo cualquiera, a cualquier edad y tantas veces como desee. Sin embargo, ha que tener en presentes dos elementos muy importantes de los que te hablaré en este artículo:

  • La edad del niño/a
  • El factor de exposición

El marco legal

El marco legal para elaborar cosméticos es el mismo para niños que en adultos, es decir, ambos se basan en el Reglamento europeo RE 1223/2009. Sin embargo, existe una guía no vinculante redactada por el Comité de Expertos en Productos Cosméticos, «Guía para fabricantes y evaluadores de la seguridad» que se ideó con el fin de preparar cosméticos seguros para niños. Por ejemplo, se recomienda elaborar fórmulas de extrema sencillez, con pocos ingredientes (en el caso de los niños, menos es más). También hacen hincapié en prescindir del uso de fragancias, tanto sintéticas como aceites esenciales y, en ningún caso, utilizar eucaliptol, mentol o alcanfor en menores de 3 años porque podrían provocar broncoespasmos. También se desaconsejan los aceites secos y se priorizan los emolientes naturales frente a los aceites sintéticos. Otros ingredientes como petrolatos y aceites minerales podrían incrementar la absorción, con lo cual también están desaconsejados. El factor edad determina el tipo de cuidado que requiere la piel.

La edad determina el cuidado de la piel

No es lo mismo un neonato que un bebé de 6 meses. Aunque las estructuras y órganos están formados, muchos de ellos no están operativos,. Por ejemplo, las glándulas sudoríparas apocrinas no funcionan hasta la adolescencia. Otras estructuras como el sistema inmune o la regulación de la temperatura se encuentran en fases muy inmaduras. Esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de formular cosmética infantil.

Diferencias fisiológicas de los bebés respecto a la población adulta

Existen ciertas diferencias fisiológicas entre los bebés y los adultos que son determinantes a la hora de elegir la dosis de un producto, la frecuencia de aplicación y los ingredientes que debe contener.

Superficie corporal superior

Otro factor muy importante a tener en cuenta es la superficie corporal en relación al peso, la cual es 2,3 veces superior en el caso de un bebé comparada con la de un adulto. La superficie corporal es el ratio entre centímetros cuadrados del cuerpo y el peso. Si la superficie corporal es mayor, también lo es la exposición al producto. Esta diferencia fisiológica es fundamental a la hora de aplicar activos ya que, aunque a priori nos pueda parecer que la dosis sea pequeña, la exposición puede ser demasiado grande en el caso de un bebé.

El grosor de la epidermis

La epidermis de los bebés es un 20/30% más fina que la de los adultos, con lo cual es menos resistente. Eso hace que tenga tendencia a romperse y a exponerse a infecciones a las que tendrá que hacer frente con un sistema inmune débil. Por suerte, la capacidad de regeneración de la epidermis en niños es muy alta.

Tendencia a la deshidratación

La piel de los bebés suele ser seca y puede presentar xerosis. El factor de pérdida de agua transepidérmica (transepidermical water loss) es más alto en los bebés que el los adultos. Al perder tanta agua, es posible que la piel macere en determinadas áreas, como en zonas de pliegues (las típicas «rosquillitas» que siempre quedan irritadas y enrojecidas).

Manto hidrolipídico empobrecido

Ello genera que la función barrera también esté debilitada y sea susceptible de generar infecciones cuando la piel se agrieta o se rompe. Por ello, hay que evitar añadir ingredientes potencialmente tóxicos que puedan burlar la función barrera de la piel, y acceder al organismo del bebé.

Mayor capacidad de inhalación

Los pulmones de los niños están en desarrollo e inhalan más cantidad de cm3 de aire por kg de peso que los adultos. Si estás pensando en utilizar productos con perfumes sintéticos, deberías descartar la idea. Por otro lado, si quieres utilizar aceites esenciales, debes tener en cuenta que, aunque se trate de un producto natural, contienen muchos alérgenos, de modo que lo mejor es prescindir completamente de los perfumes, tanto sintéticos como naturales.

Especial atención a las cremas de pañal

Por otro lado, me gustaría hablarte también de uno de los cosméticos que más empleamos en el cuidado de los bebés: las cremas de pañal o cremas de protección contra la dermatitis del pañal. Aquí entra en juego un nuevo parámetro: la frecuencia de uso, la cual, a su vez, incrementa el factor de exposición. De media, solemos cambiar a un bebé unas 8 veces al día y, con cada cambio, aplicamos una dosis de crema.

El área del pañal es una zona complicada que difícilmente puede transpirar, ya que queda cubierta por el pañal; hay más calor que en el resto del cuerpo debido a esa oclusividad y a que debe soportar todo el peso del bebé (que está sentado o acostado la mayor parte del tiempo); la crema que apliquemos no se aclara; está en contacto directo con focos de bacterias provenientes de las heces; el pH está más alterado que en otras áreas debido a la acidez de la orina.

En definitiva, podemos afirmar que ese área es un caldo de cultivo peligroso en una zona dispuesta a absorber todo lo que pongamos. Por ello, las cremas de pañal deben ser fórmulas sencillas y naturales, libres de tóxicos y de perfumes, sin colorantes ni demasiados activos, más que los de protección para la piel de la zona.

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