Episodio #2: ¿Qué hay detrás de la palabra «natural»? Sobre la quimiofobia y los «sin químicos».

El término natural es tan amplio y el márketing se ha hecho tanto eco de él que ha quedado desvirtuado. Lo mismo ocurre con otros conceptos como bio o eco. Muchas veces, y la publicidad para eso es muy hábil, se generan marcos mentales que controlan nuestra forma de pensar y guían nuestras pautas de consumo y que son completamente erróneos y sin fundamento. Esto ocurre también en el mundo de la cosmética natural. ¿Por ejemplo, por qué a un jabón artesano fabricado a base de sosa cáustica se le puede llamar natural y sin embargo miramos con recelo otro que contenga cocoglucósido, un tensioactivo que se produce a partir del coco? Incluso tendemos a pensar que todo lo artesano es natural, cuando no tiene por qué.

Si no trabajamos en el ámbito científico y comenzamos en el mundo de la cosmética natural, solemos mostrar rechazo hacia todo aquello que nos suene raro. Queremos volver a lo sencillo, a los orígenes y lo tangible. En nuestras primeras preparaciones, tendemos a evitar el uso de conservantes.

Lección primera de cosmética natural: AGUA = BACTERIAS.

En muy pocos días veremos como la preparación se contamina con hongos y bacterias, pudiendo resultar peligrosa para la salud. De modo que ojito con lo que veis por internet. Al trabajar con productos muy perecederos, la vida de estos cosméticos preparados con productos frescos y sin conservantes es de unos pocos días. Eso no es algo negativo, pero nuestro ritmo de vida -y nuestro bolsillo- no nos permite a la mayoría preparar una crema que solo nos durará una semana en la nevera. Por eso, rápidamente esas ganas que teníamos al principio de realizar nuestros cosméticos, desembocan en frustración y nos devuelven a los productos comerciales.

¿Qué se considera un ingrediente natural?

Cualquier producto que tenga un origen biológico, de plantas o minerales y que no haya sido testado con animales. En la cosmética natural quedan excluidos los productos de origen animal o sintéticos y derivados del petróleo (vaselinas, parafinas, siliconas, etc.)

¿Significa eso que un producto natural no procede de nada que venga de un laboratorio?

No. De hecho, muchas de las materias primas que consumo para hacer mis productos se han preparado en un laboratorio, no vienen directamente de un árbol, sino que han sufrido alguna reacción química antes de poder ser utilizadas. Por eso, las famosas etiquetas y hashtags “sin químicos” suelen utilizarse erróneamente. Yo, personalmente, utilizo conservantes de origen natural en mis cosméticos -siempre en las dosis recomendadas- que me ayudan a alargar su vida y a hacer la mía más sencilla y segura.

Dejemos a un lado la quimiofobia

Recomiendo que aceptemos que la química está y ha estado siempre en nuestras vidas. Otra cosa distinta es qué tipo de productos químicos utilizamos y, para ello debemos decidir sobre lo que queremos y no queremos utilizar en nuestra piel.

¿Cómo se regula la cosmética natural?

Actualmente, a nivel europeo no existe una normativa oficial que regule la cosmética natural, pero sí que hay empresas certificadoras que se encargan de etiquetar un producto cosmético como natural o ecológico, siguiendo unos estándares internacionales consensuados, como es el caso de COSMOS o Ecocert. Para llevar la etiqueta de cosmético natural es necesario que contengan un 99% de ingredientes de origen natural. Los que no son naturales, están dentro de una lista muy restrictiva de ingredientes aprobados, entre ellos, los conservantes.

Espero que tanto el post como el podcast te hayan ayudado a aclarar algunos conceptos y hagan tu vida potinguera un poquito más sencilla, porque de eso se trata el conocimiento, ¿verdad?

Salud y potingues,

Esther

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