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Nota

Champú sólido sin tensioactivos

Sí, has leído bien. Este champú sólido tiene cero tensioactivos y está hecho a base de plantas y minerales que tienen propiedades limpiadoras y acondicionadoras. Es apto para todo tipo de cabello, pues la arcilla que he escogido, caolín, es bastante suave. Si tienes el cabello graso, podrías optar por la arcilla verde o la arcilla ghassoul.

Me encanta lavar el cabello con polvos, pero requieren cierta preparación previa que, aunque muy sencilla, muchas veces me tira para atrás. Además, el hecho de tener que ir hasta la ducha con un bol de mejunje marrón que acaba pringándolo todo resulta poco práctico. Por ello he ideado esta receta en formato monodosis, para que podamos aprovechar los beneficios de estos ingredientes mágicos sin que nos de la más mínima pereza.

El shikakai es el champú ayurvédico por excelencia. Significa -fijaos en qué maravilla de nombre- “fruto para el cabello”. Procede de un arbusto llamado acacia concinna del sur de la India. Las vainas de esta planta se secan y luego se trituran para hacer el polvo. Limpia perfectamente el cabello porque es rico en saponinas. Además, tiene un pH respetuoso con nuestro cuero cabelludo. Es muy adecuado para la caspa y para agilizar el crecimiento del cabello. Aporta volumen, brillo y cuerpo. Os doy mi palabra de que, si no lo habéis probado aún, vais a hacer un gran descubrimiento.

La inulina, procedente de la raíz de la achicoria, nos va a servir como humectante y acondicionador y ayudará a alisar la fibra capilar. Es un ingrediente estrella para mis cremas hidratantes y champús.

Para aportar suavidad y aroma, he decidido utilizar el polvo de rosa de damasco, el cual nos a conferir un toque de hidratación a la vez que evita el encrespamiento.

Una mezcla que me encanta utilizar cuando formulo champús, sea cual sea su formato, es la de amla y shikakai. Me parecen el tándem perfecto. El amla es otra maravillosa planta ayurvédica conocida también como grosella espinosa de la India. Tiene efectos seborreguladores, reconstructores, potenciadores de color. También equilibra el pH. Ayuda al desenredado y aporta un brillo espectacular.

Sin embargo, esta fórmula estaría incompleta sin mi ingrediente favorito. Por si aún no lo sabéis, estoy hablando de mi querido gel de aloe vera. En este caso nos va a hacer una doble función. Por un lado, nos va a aportar un efecto calmante e hidratante. Y por otro, al ser el único ingrediente líquido de la mezcla, nos aportará la humedad necesaria para poder amalgamar el resto de ingredientes en polvo. Solo tenéis que tener en cuenta que tanto el shikakai como el amla pueden oscurecer ligeramente el cabello, por lo que este champú seguramente no os interese si vuestro color es claro.

Ingredientes:

Preparación:

En un bol previamente limpio y desinfectado mezclar los polvos con ayuda de una cuchara o varilla de madera. A continuación, añadir el gel de aloe vera y el aceite esencial hasta que adquiera la consistencia de una pasta maleable. Formar bolitas de unos 20 gramos cada una. Dejar secar al aire hasta que endurezcan.

Para utilizarlos, solo tenéis que mojar el cabello previamente y luego humedecer ligeramente la pastilla entre las manos. Tendréis que ir frotando suavemente sobre la raíz. Esto también tendrá un efecto de exfoliación que limpiará vuestro cuero cabelludo y estimulará los folículos. Poco a poco veréis que se irá deshaciendo. Paciencia, este acto tiene que tomarse como un ritual. En menos de dos minutos tendréis vuestra pastilla deshecha y esparcida por todo el cabello. Dejad actuar 10 minutos antes de aclarar. Podéis utilizar un acondicionador y peinar y definir como de costumbre. Espero que disfrutéis de melenaza.

Salud y potingues,

Esther

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